miércoles, 25 de noviembre de 2015

El Moratalaz de Alejandro Sanz

Alejandro Sanz, junto al guitarrista Carlos Rufo, en un concierto celebrado en su juventud en Moratalaz con su banda heavy Jinete Inmortal.


Fans del artista recogen firmas para que se le dedique una calle en el barrio donde se crió

Diecisiete premios Grammy y 25 millones de discos vendidos después, Alejandro Sánchez Pizarro (1968), más conocido por su nombre artístico, Alejandro Sanz, todavía añora sus primeros pasos musicales en el barrio de Moratalaz, donde vivió de 1980 a 1993.

En sus calles se crió y comenzó a interpretar flamenco y heavy metal. Más tarde llegaría el éxito y el acoso de las fans que, 25 años después, reclaman el reconocimiento del artista con una campaña en change.org a través de la cual piden que se ponga su nombre a alguna de las calles del barrio. El propio cantante ha admitido su tristeza en más de una ocasión por el hecho de tener un día en Los Ángeles -El día de Alejandro Sanz, cada 30 de abril- y no tener «ni una macetita en Moratalaz».

En 2009 el PSOE llevó al pleno municipal la propuesta de colocar una placa conmemorativa en el número 62 de la calle Doctor García Tapia, donde Sanz vivió desde los 12 años hasta los 25 junto a su familia, además de nombrar al puente de la M-30, que une Moratalaz con el distrito de Retiro, como el de El corazón partío, en referencia a su canción y debido a que el cantante soñaba de adolescente con dar un concierto allí. Finalmente la propuesta quedó en agua de borrajas.

Alex, como le llaman sus amigos y familiares, vivió hasta los 12 años en el barrio de Pueblo Nuevo (Ciudad Lineal), y tras su etapa en Morata, como se conoce popularmente al distrito número 14 de la capital, se mudó a la calle Toronga, en Arturo Soria, aunque como afirma Jesús, su único hermano, «él se siente ante todo del barrio de Moratalaz», donde hizo sus primeros pinitos musicales.

El Sanz adolescente de los años 80 tocaba por rumbas y por bulerías en la plaza del Encuentro y en los parques Zeta y La Osa Menor junto a varios chavales gitanos que vivían en unas casas prefabricadas que sustituyeron a las antiguas chabolas que había enfrente de su casa.

Otra de las grandes pasiones musicales del artista en aquellos años era el heavy metal. «Alejandro era heavy y llegó a formar un grupo con su amigo Carlos Rufo, actual guitarrista de Melendi, que se llamaba Jinete Inmortal. Por aquel entonces tenía el pelo largo y usaba muñequera de pinchos», asegura Jesús, que aporta una foto de la época como prueba de ese pasado prácticamente desconocido, en el que algunas de las bandas de cabecera del cantante eran Judas Priest, Deep Purple, Obús o Medina Azahara.

«Los chicos nos encasillábamos sin querer en un tipo de música o movimiento. En el instituto Mariana Pineda -conocido como el amarillo por el color de su fachada- había heavies, rockers, punkies, mods...», afirma el hermano de Sanz, que reconoce que entonces «había entre los adolescentes esa manía de buscar cualquier excusa para encontrar rivalidad, por tonta que fuera». Y es que las peleas no eran infrecuentes, cómo rememora Paco, uno de los mejores amigos de Sanz. «El barrio era conflictivo, ¿qué barrio no lo era? Y nosotros no éramos tontos y si nos venían a tocar los cojones...», explica con una sonrisilla.

Durante aquellos años las drogas hicieron estragos en Moratalaz y dos amigos de su pandilla murieron a consecuencia de su consumo. Mientras, Alex se ganaba el respeto del barrio armado con su guitarra española, con la que iba «a todas partes desde niño», según cuenta su hermano, que asevera que cualquier circunstancia de la vida era buena para ponerle música. «Como cuando íbamos a la iglesia del párroco don Mario, a la que se subía por la escalera de un avión».

Sanz y su hermano Jesús poseen actualmente varios inmuebles repartidos por el barrio, como la vivienda de sus padres: el algecireño Jesús Sánchez, músico y mánager fallecido en 2005, y María Pizarro, ama de casa natural de Alcalá de los Gazules (Cádiz), que murió en 2012. En el portal de los Sánchez Pizarro, en Moratalaz, trabajó como conserje durante 17 años Cayetano Ruiz, que no olvida a la familia Sánchez Pizarro, a la que califica de «muy natural», y al pequeño Álex, «un niño muy majete, agradable y cordial». Cayetano aún se ríe al recordar «cuando se decía de él que era marica»: «Ha ligado con chicas desde siempre; lo que ha querido y más. Le iba la marcha».

Ese éxito con las mujeres se incrementó exponencialmente cuando Sanz cumplió 23 años y publicó su disco Viviendo deprisa, con el que alcanzó la fama.

«Día sí, día también, venían a su casa 80 o 90 chicas, y no sé si me quedaré corto», asegura Cayetano, que rememora cómo las fans «se colaban por cualquier sitio con tal de verle», lo que provocaba en numerosas ocasiones las quejas de los vecinos y una ración doble de trabajo para él mismo, que tenía que lidiar con unas adolescentes «revolucionadas por la edad», que le usaban «de intermediario» para conocer a su ídolo. Todavía hay varias ralladuras en el portal en las que se puede leer «Te quiero Alex».

Un amor que también profesan por él sus amigos, que ven de justicia el que se le haga un reconocimiento en Moratalaz, más aun cuando, como explica Paco, «está dispuesto a hacer un concierto benéfico en el barrio, donde viene cada vez puede», como ha constatado el propio artista en las redes sociales en numerosas ocasiones.

Fuente: El Mundo